Diarios de Cinema

Derechos Reservados (C)

 

    Osama (2003).  Dir: Siddiq Barmak (Afg.)

    Khane-ye doust Kodjast? (1987). (Donde está la casa de mi amigo?) Dir: Abbas Kiarostami (Irán).

    Salò o le 120 giornate di Sodoma (1976). Dir: Pier Paolo Pasolini (Ita).

     Butterfly Effect (2004).  Dir: Eric Bress & J. Mackye Gruber

    Por unos dólares a más.  (Per qualche dollaro in più (1965))  Dir: Sergio Leone (Ita.)

    The Man Who Shot Liberty Valance (1962).  Dir: John Ford

    Los Imperdonables (1992).  Dir: Clint Eastwood

    Million Dollar Baby (2004).  Dir: Clint Eastwood

    Prendimi l’anima (2002).  Dir:  Roberto Faenza (Ita.)

    Non ti muovere (2004). Dir: Sergio Castellitto (Ita)

    The Dreamers (2003). Dir: Bernardo Bertolucci (Ita/Fra)

    Gegen die Wand (2004) (Contra la Pared - Head On) Dir: Fatih Akin (Ale-Turq)

    Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coran (2003) (Una amistad sin fronteras) Dir: François Dupeyron (Fra-Turq)

 

 

 

 

    Cinema Brasilero 

Derechos Reservados (C)

 

    Os Narradores de Javé (2003).  Dir: Eliane Caffé (Bra).

 

 

Reseñas Breves - Impresiones inmediatas

 

 

_______________________________________________________________________________________________________________

Osama (2003).

Dir: Siddiq Barmak (Afg.)

 

 

Cuando empecé a ver esta película, traía aquellas imágenes que me habían brindado las lecturas en El Malpensante de los relatos en Afganistán de Natalia Aguirre: Calles estrecha en Kabul, hospitales miserables y un régimen político ultra ortodoxo.

 

Me encantó como comenzó el filme. Una cámara grabando una manifestación de mujeres que reclaman su derecho al trabajo, todas ellas anónimas bajo sus furias fantasmales, y luego fueron retaliadas con agua. Una niña también observaba el hecho. Ella, muy pobre, en un hogar solo conformado por mujeres, pues los hombres murieron en la guerra, se vio “obligada” a disfrazarse de niño para trabajar y sustentar así a su madre y abuela. Ahora bajo su nuevo alter ego, es llevada a la academia militar donde infortunadamente menstrua. Que locura, pues a pesar de las sospechas e inculpaciones, ella lo había negado todo.

 

Hay una parte llena de tensión en la que los niños en la escuela tenían que lavarse desnudos. Ella se escondió y entró luego en la bañera con su toalla… allí le dijeron que parecía una ninfa.

 

Fue un viaje completo a Afganistán, unas imágenes supremamente bien elaboradas con colores hermosos. La fotografía es llevada a cabo con bastante sutileza. Muestra mucho la crueldad del Talibán.

 

2004-06-29

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

Khane-ye doust Kodjast? (1987).

(Donde está la casa de mi amigo?)

Dir: Abbas Kiarostami (Irán).

 

 

Es una historia que tiene lugar en Koker, un pueblito cercano a la ciudad de Postheh. En Koker vive Ahmad, un niñito que tenía el deber de entregarle a su amigo Nematzadeh el cuaderno de las tareas que tomó por error. El niño le pidió permiso a su madre ara llevar el cuaderno hasta Posheh y ésta se lo negó. Así pues, cuando ella lo mandó a comprar el pan, se escapó: subió una colina en zigzag, se adentró en el bosque y llegó a la ciudad sin saber lo grande que era.

 

En su búsqueda del amigo  recorrió los barrios sin éxito y siendo permanentemente cuestionado por los adultos a quienes les pregunta por Nematzadeh. Indagaban sobre el respeto a los mayores, sobre el peligro que corre un niño en una gran ciudad, sobre la ingenuidad de la infancia.

 

Finalmente llegó a la casa del viejo que hizo las ventanas y las puertas de madera de muchas casas de la ciudad. Al final del largo recorrido y en medio de conversaciones sobre ventanas y puertas y llegaron al mismo punto de partida, sin conseguir encontrar a su amigo.

 

En la oscuridad el niño volvió a su casa sin cumplir su labor.

 

Al día siguiente el profesor revisó las tareas y el niñito hizo la suya y la de su amigo cuando éste ya estaba desesperado sin su cuaderno.

 

La película es linda, es inocente como su personaje. El pequeño era insistente ante los cuestionamientos de su madre y de los adultos,  pero para él lo más importante aquel día era entregar su cuaderno y batalló hasta el final.

 

¿Será que nosotros podríamos ser así? Tercos, insistentes, inocentes?

 

La película es iraní, es viajar, es escuchar las voces persas. Cada plano es una pintura. Componen toda una declaración de principios sobre el cine y su doble naturaleza, documental y ficción.

 

Leí luego que esta película hace parte de la “Trilogía de Koker”: “¿Dónde está la casa de mi amigo?” (1987), “Y la vida continúa” (1991) y “A través de los olivos” (1994).

 

Kiarostami construye relatos y dirige sobre el modo en que las personas (que serán o no personajes) organizan una relación temporal con otros, -otras personas, otras cosas-, para obtener un resultado que es verdaderamente un modelo narrativo formal, e incluso social o de civilización. En este director el cine es un lenguaje y un instrumento, pero también es una "idea", en el sentido que Bazin daba a esta palabra, una sensación del mundo. A ésta se sigue aferrando Kiarostami, en lo más profundo de su ser.

 

Kiarostami caracteriza una libertad visual que se nutre de ligereza, -económica, técnica, política y estética-. Él ha logrado establecer un entramado de creación y difusión donde todos los lugares y todos los apoyos se sostienen y refuerzan mutuamente para ampliar sus posibilidades de creador infatigable.

 

20004-08-04

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

Salò o le 120 giornate di Sodoma (1976)

(La Escuela del Libertinaje)

Dir: Pier Paolo Pasolini (Ita).

 

 

Para mi esta película es un verdadero tributo a la perversión humana. Desde “El imperio de los sentidos”  (Ai no corrida, 1976) de Nagisa Oshima, no veía un filme tan conmocionante, tan bajo de pudor. Incluso, los otros dos filmes de Pasolini, que son el “Decamerón”, y “Las mil y una noches”, que hacen parte de esta trilogía, no llegaron a estos límites tan fascinantes. De alguna manera, se ven las intenciones del director en hacer un filme “molesto” y su relato perturba aún hoy, siendo ésta una condición esencial de sus imágenes.

 

El filme comenzó irónicamente con unos planos paisajísticos. Una naturaleza exuberante que estuvo ausente en el encierro orgiástico, recinto de los cuatro hombres, en el cual no había una dimensión clara del tiempo. La reunión de los cuatro: un presidente, un obispo, un juez y un negociante; se realizó para crear y firmar un reglamento de un campo de concentración que llamaron Sodoma. Todo ocurrió bajo el régimen nazi-fascista italiano.

 

Empezaron reclutando a los redimidos: ocho hombres y ocho mujeres, con varios visitantes adicionales: los soldados, la pianista y la señora Vaccari, quien debió estimular a través de sus relatos verbales la excitación sexual de los oyentes, o asimismo las perversiones más increíbles. Algo que de alguna manera hace recordar las intenciones de Giovanni Bocaccio en el Decamerón cuando los jóvenes se reunían para hablar en relatos de sexo, prostitución, juegos sexuales. Aquí hay varios ingredientes adicionales: coprofagía y torturas sexuales. Los cuatro líderes imaginaban cosas al escuchar aquello y luego, arbitrariamente lo hacían, denominando sus perversiones en tres círculos: el de las obsesiones, el de la mierda y el de la sangre. Así los dieciséis jóvenes cumplieron bajo riesgo de muerte.

 

Todo está señalado bajo una mirada explícita del asunto: masturbaciones, coitos, micciones en rostros, comidas de mierda, y en el último círculo, pérdida de miembros, órganos.

 

Por su parte el espectador puede reconocerse en la mística pianista que acompañaba los relatos con sus melodías sin formar parte de ellos y sí observando. Es un personaje importantísimo durante la historia y bajo el aspecto comparativo mencionado anteriormente, podría decirse que el espectador podría sentirse muy incómodo, a tal punto de retirarse de la sala o suicidarse como evidentemente ocurrió con la mujer.

 

Tiene algunas escenas crudas que recuerdan en su intencionalidad a “Un año con trece lunas”(In einem Jahr mit 13 Monden, 1978) de Fassbinder, y a “Irreversible” (2002) de Gaspar Noé: Algunas personas tienen que salirse de la sala.

 

Pasolini recurrió a “República de Saló” de Sade para desarrollar su propia mirada sobre una Italia que para entonces lo cercaba. Él mismo desde su exilio decía que había terminado olvidando cómo era su país. Por eso creo que este filme es una denuncia completa de la anarquía del poder y de aquello a lo que éste puede llegar. De allí que la literalidad de la lectura de Sade sea su mejor manera de denunciar su odio a los movimientos que “degradaron sus cuerpos” como decía Emilio Toibero.

 

 

2004-08-05

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

Os Narradores de Javé (2003).

Dir: Eliane Caffé.

 

Es una película hermosa que tiene lugar en Javé, en el Sertón Nordestino Brasilero. Empieza muy bien: Un joven pierde su barco y debió quedarse para esperar por el próximo, para lo cual se dirigió a un bar aislado que asimila a aquellas heladerías de la costa caribe colombiana. 

 

Así pues, de acuerdo al sentido de socialización altísimo del brasilero, empezó a conversar con un hombre narrador, un juglar de cabecera que, motivado por el embalse y por la noche, le contó la historia del olvidado Javé, el pueblo que existió, que inundó sus muertos y sus cimientos.

 

Así se desató la historia. Resulta pues que los habitantes del pueblo tendrían que abandonar su natal poblado para dar paso al progreso desaforado del incremento del potencial energético mediante la construcción de una represa. El conflicto está en el hecho y las dificultades que conllevan aquel desplazamiento forzado y el impedimento de los pobladores para que se llevase a cabo tan infortunada obra. Por este motivo, comenzaron a revalorar sus orígenes y su patrimonio. La propuesta fue entonces ir en procura del escribano del pueblo Antônio Biá, único alfabetizado en aquel rincón del planeta, para que escribiese la “historia y pasado glorioso contados por los narradores de Javé”.

 

Antônio es una figura tremenda. Un personaje supremamente bien estructurado desde lo narrativo, con un pasado que fecunda el hecho de ser buscado por los pobladores: Él trabajaba en los correos y escribía cartas a los moradores firmada por familiares lejanos de los mismos para que fueran felices. Pero fue descubierto condenado al exilio, a vivir en la infeliz soledad. El personaje es completamente encantador, lleno de vivacidad, de humor y megalomanía.

 

Él escuchó pues a todos los analfabetas, se rió de sus contradicciones subjetivas y no menos hermosas de la fundación del pueblo, de sus grandilocuencias y luego, las iba enriqueciéndolas de manera irresistiblemente absurda y convencido de antemano de la inutilidad de su función. El pueblo se reflejó en sus relatos irónicos pero no objetivos.

 

Ahí hay entonces una problemática de fuentes históricas, que según Foucault, no dejan de jugar un papel importante en la historiografía, pero dejan en entredicho el valor narrativo de la oralidad, tal como en The Man Who Shot Liberty Valance (1962) de Jhon Ford, en la que el sentido de la leyenda es el hecho, o sea, la leyenda es la verdad.

 

La estructura narrativa de la historia es muy interesante: primero, aquella historia del juglar y luego, las nuevas historias contadas por cada poblador, es decir, analepsis sobre analepsis: saltos paulatinos al pasado. Así también fue Roshomon de Korosawa que parte de un punto para viajar al pasado y de allí nuevamente al pasado.

 

Ahora, hay dos aspectos estéticos que me parecen se deben resaltar: El primero es el de la variación de la fotografía en la medida en que cada individuo va contando su historia, esto es, los flashbacks con variación de temperaturas de los colores dependiente del discurso narrativo. Y el otro es el completo viaje socio-geográfico que se nos permite realizar al ver el filme: viajar al interior del estado de Bahía, ver la Chapada Diamantina; lo inocente y religioso de su gente, con su pasado, sus muertos, sus mentiras. Es imposible no solidarizarse con ellos.

 

2004-08-3

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

Butterfly Effect (2004)

Dir: Eric Bress & J. Mackye Gruber

 

 

Quedé completamente impresionado. Alguna vez en los sueños presencié aquello que el personaje hacía: leer sus diarios con el fin de cambiar el pasado, en algo así como la modificación del devenir y la prueba de la causa y el efecto en la cotidianidad. Preguntarse muchas veces como “qué tal si yo hubiese hecho esto?” o recurrir al triste dicho de  “porque no lo hice así?”. Bueno, qué tal pues hacer eso, modificar aquellas decisiones trascendentales en la vida para un mejor futuro.

 

Pero qué tal si ocurre que en el nuevo presente perdemos el control de la situación?. Si se engendrara un nuevo futuro indeseado? Sería tan fácil entonces volver atrás cuantas veces sea necesario, y así indefinidamente?

 

Pues el resultado es sorprendente desde el punto de vista narrativo. Como en Corre Lola Corre, aquí el autor se desquicia con finales ocurrentes. Él anda en su libre arbitrio cartesiano como Dios colocando situaciones infinitas en sus personajes. Eso me parece encantador. No con otro fin nos agradó el filme, porque nos recuerda la moraleja que tal vez ya sabemos: “hacer las cosas bien ahora”, pero siempre divagando en hipotéticos desenlaces de situaciones: Si cambias algo, cambias todo. Es imposible pensar que las situaciones que realmente han marcado nuestras vidas no han pasado por un juicio de valores que incluye la simultaneidad de consecuencias, es decir, algo así como la existencia instantánea de mundos paralelos dependientes de nuestra condición de raciocinio.

 

Pero, después de encajar ese hipotético comienzo e una historia de amor de dos personas que siempre estuvieron presentes, cómo puede ser consiente aquel hombre de las vueltas al pasado para arreglar su futuro? Será que de ser posible aquello, los hombres seríamos valientes? Y qué tal si ese poder emanase de todos?

 

2004-10-10

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

Por unos dólares a más.

(Per qualche dollaro in più (1965))

Dir: Sergio Leone (Ita.)

 

La semana pasada llegué a Rio de Janeiro después de una corta estadía en Colombia para aprovechar estos últimos días de vacaciones aquí antes de entrar nuevamente a estudiar.

Rio por aquellos días vibraba de calor y de color debido al carnaval y todo allá afuera evocaba la alegría y la música. Las calles se adornaron también con los bloques de carnaval en los que las baterías cariocas ponían a bailar hasta las más ínfimas piedras de la ciudad. Así pues era imposible no dejarse apasionar por todo aquello junto.

 

Sin embargo en un instante de sosiego, saqué un poquito de tiempo para ver unas películas del viejo oeste que hacían parte de una colección que Sblen Mantovani había adquirido recientemente; y me causó especial interés una pieza mágica de Sergio Leone que él tenía en su poder: “For a few dollars more”. No pude resistir entonces no verla y así fue que en medio de todo aquel jolgorio carnavelsco lo convidé para que la asistiéramos.

 

La película comienza con un plano general de un pedazo de desierto y una musiquita clásica del oeste, de repente, un disparo hace detallar que hay un caballo en medio de aquel terraplén y luego del caballo cae alguien. Todo esto nos dejó impávidos, y percibimos que cada vez que va a haber un cambio de secuencia en el filme, había un disparo.

 

Me encantó pues ver a Clint Eastwood disparar su pistola atendiendo al clásico “donde pone el ojo, pone la bala”, con su mano derecha siempre dentro de su poncho verde-café con diseños mejicanos, empuñando el arma y con la otra encendiendo el fuego de su interminable pero equilibrante cigarro, con una frialdad  y simpleza, una vacuidad que lo exonera de toda sinrazón y lo hace sublime. Y el Coronel Mortimer en el mismo son matando cuanto pillo hubiese por ahí con su kit de armas largas y también encendiendo su interminable pipa amarilla. Este par de hombres van tras la pista de El Indio, cada uno por su lado, hasta que en un duelo de dispara-sombreros deciden ir juntos tras él. Son unos personajes iconoclastas.

 

Me gustó mucho también el papel de El Indio, por su soberbia, su maldad, su liderazgo, pero también su incesante recuerdo de una mujer que quiso. Así este personaje era una amalgama de dolor y necesidad. Su risa era imbatible y se escondía tras los carteles de las recompensas aturdiendo a aquellos que quisiesen ir tras él.

 

Hay tres de detalles que me sorprendieron mucho: el primero fue la aparición de Klaus Kinski como el jorobado en los bares de El Paso retando al Coronel con sus únicas palabras en el guión: “Remember me, amigo?”. El hombre es tan mínimamente despiadado como en “Aguirre” o “Cobra Verde”. Lo otro fue después comprobar que esta película hace parte de una especie de trilogía de Eastwood como actor y Leone como director: “A fistful of dolars” y ‘The Good, the bad and the ugly”. Y bueno, finalmente me acordé mucho de ”800 Balas” de Alex De La Iglesia” allá en Colmenar Viejo en Andalucía y su tributo a los filmes del faroeste, en las mismas locaciones donde Leone y Eastwood caminaron juntos: contando la última historia de Sancho García, el doble del grandioso Manco (personaje de Eastwood) y su última cruzada en los westerns spaguettis de los cuales nunca pudo salir.

 

En definitiva, encontré una película imperdible. Un clásico para tener siempre en cuenta. Encontré también un momento que me llevó de regreso a la infancia y las tardes de domingo que daban algunas películas así…Tal vez ésta fue una de ellas.

 

Después de ésto, Sblen y yo volvimos a nuestro carnaval, a las mañanas de sol de la bahía de Guanabara.

 

 

2005-02-16.

 

Inicio Cinema 

_______________________________________________________________________________________________________________

The Man Who Shot Liberty Valance (1962)

Directed by John Ford

 

 

Tenía miedo de enfrentarme por primera vez a un filme de John Ford. La expectativa era inmensa sobretodo si venía acompañado del mítico John Wayne, pero quería un poco entrar en ese mundo exquisito del western ahora no marcado por las carreras de Eastwood y Leone, mas si por estos dos nuevos baluartes del género para mi.

 

Me sorprendió ver a James Stewart, pues solo lo había visto en “Vértigo” y en “La Ventana Indiscreta”, ambas de Hitchcok. Ahora en esta película de Ford, lo vi realizando un papel muy carismático: El papel del senador Ransom Stoddard que llega después de la muerte del misterioso Tom Doniphon, inquietando con su presencia a las autoridades del fronterizo Shibone, pues allí se había gestado la gran leyenda que dio origen al título del filme.

 

El hombre llegó pues a acompañar la cámara ardiente de Doniphon, desconocido y olvidado por completo en aquel pueblo. Al llegar allí, los periodistas se inquietaron con su presencia e indagaron con él sobre los motivos que allí lo llevaron basados en la curiosidad de la leyenda del hombre que mató a Liberty Valence.

 

En ese instante comienza un flashback para narrar el principio de la historia. Ransom iba por los caminos del lejano oeste estrenando su título de abogado y luego fue asaltado por el famoso villano Valence, ante lo cual el hombre solo quería aplicar la justicia que emana de la constitución norteamericana. Pero después de llegar a Shibone, tuvo, por obligación, que darse cuenta que la justicia allí no emana del sentido de la ley sino del hombre que la impone. Por eso es que allí el sherif no tienía cabida ni protagonismo. Pero esta figura de autoridad es la que encarna Wayne con Doniphon. Él es el hombre de respeto.

 

Básicamente la justicia llegó con la ley del pueblo y Ransom se enfrentó en duelo con Valence con trágico fin para este último; y fue luego representante del pueblo ante el estado y más tarde viró senador del congreso. Pero lo importante, pienso, fue la leyenda que él encarnó como el “hombre que mató a Liberty Valence.

 

Sin embargo, y como propuesta completamente válida y excitante!, veo que se quería gestar a una dualidad con el título, pues a manera de flashback nuevamente, Doniphon le esclareció a Ransom que fue él quien lo había matado cuando vio que Valence iba a salir triunfante en el duelo. Entonces la historia del filme o el tributo en sí no es solo para el hombre que viró leyenda, mas también para aquel hombre desconocido y olvidado que alguna vez encarnó la justicia en su pueblo.

 

El personaje de Ransom además encarna el ideal norteamericano de nacionalismo y de justicia. Se le ve enseñado a leer a los hombres del pueblo y llevando en alto los principios de la Doctrina Monroe. Es por esto que el filme tiene un alto contenido político. El hombre bueno que aclama legalidad es el modelo del filme.

 

Ahora, el personaje del villano es maravilloso. Es completamente arquetípico: malo, soberbio, trágico. Liberty Valence es ese hombre arbitrario que transgrede todos los esquemas de hombre civilizado. Es un villano muy malo.

 

Finalmente, cuando el senador termina de contar la verdadera historia, la prensa se vio seriamente decepcionada, pues negaba la maravillosa leyenda del hombre que mató a Liberty Valence. Así, prefirieron callar y mantenerla viva.

 

Hay dos aspectos estéticos que me parecieron bellísimos. El primero de ellos es el folclor. Siempre en las andanzas de la película se ve en segundo plano alguna fiesta o musiquita mejicana con comparsas y sombreros. Cuando Valence salía o entraba disparando al pueblo, siempre eran estos mejicanos los primeros en huir y gritar. Ese detalle me pareció realmente interesante. El segundo aspecto es que a pesar de ser una película de género, nunca se ve la luz del día en ella. Siempre fue puesta en interiores o en el pueblo nocturno. Es algo que me inquieta pues además fue hecha en blanco y negro, y la fotografía es bellísima.

 

2005-02-21.

 

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

Los Imperdonables (1992).

Dir: Clint Eastwood

 

 

Una noche húmeda en Botafogo, agobiada por la lluvia y el calor, fue el momento preciso para ver Los Imperdonables de Clint Eastwood, no tanto movidos por el supuesto y desconocido contenido melancólico del filme y su relación con aquella noche, mas si por la ansiedad de ver qué sucedió con Eastwood en este género después de sus participaciones en los filmes de Sergio Leone (uno de los cuales habíamos asistido la tarde anterior). Era sí, muy interesante ver a este hombre casi 30 años después con otra imagen renovada de aquellos pistoleros del lejano oeste y con una pieza completamente rompe-esquemas de los tradicionales westerns.

 

La película comienza con un hecho aterrador: una prostituta es desfigurada por un vaquero de las cercanías, y el sherif después del hecho solo impuso al agresor pagar con algunos caballos al proxeneta por los daños y prejuicios causados. Este hecho dejó en descontento al gremio de trabajadoras sexuales y por ello decidieron juntar sus ahorros para pagar una recompensa a quien con sus habilidades matara al vaquero.

 

Así pues, llegó a los oídos de William Munny, un hombre marcado completamente por su pasado de temerario, el rumor de la recompensa de atrapar al causante de ese hecho, que para entonces ya se había hiperbolizado así: “un hombre le cortó el rostro y los senos a una prostituta de Big Whiskey”.

 

El personaje de William Munny (interpretado por Eastwood) es muy rudo, misterioso y caradura. Se sale de los paradigmas tradicionales de los personajes de las películas de vaqueros, pues está preso en su pasado violento, viejo, sin tino e incapaz casi de montar un caballo. Vive en una granja criando sus marranos y levantando a sus hijos después de decidir que quería una vida honesta y sosegada y quedar viudo. Es un hombre que hace lo que debe hacer y ha llegado el momento de mirar para atrás. Pienso que Eastwood ahora quería eso de si: mirar para atrás, ver lo que hizo y lo que dejó de hacer, y tal vez por eso, la interpretación resulta bastante íntima y humana.

 

Decide pues ir en busca de Ned, el negro fiel que siempre lo acompañó en sus andanzas criminosas pasadas, para cobrar justicia y realizar lo que ellos llamarían su “último trabajo”, acompañados además del joven Schofiel Kid.

 

Creo que lo importante del filme no está en el hecho de que los hombres van a conseguir o no su resultado, sino en la manera en las consecuencias posteriores de ese hecho.

 

Primero que todo está la desmitificación del pistolero: El pistolero del viejo oeste es aquel que dispara más rápido, mas aquel que dispara con cabeza fría. Hay un personaje llamado Beauchamp, que es un periodista que va tras las andanzas detalladas de los grandes mitos que ocurren en la región. Este hombre se ve seriamente confrontado cuando el sherif empieza a deconstruir las historias míticas por las historias verídicas. Munny es un mito, es su pasado mítico el que no le permite ser perdonado ni siquiera por sí mismo.

 

Por otro lado, la única persona que es buena en la película es el recuerdo de la esposa de Munny, que en realidad está en un plano metafísico, y solo sabemos que es así por referencias. De resto, todos los otros personajes, incluyendo las prostitutas, el proxeneta y el sherif están cargados de soberbia, o por lo menos la experimentaron. Es el caso del Kid que se había creído su mentira de haber matado a alguien y cuando de verdad lo hizo, se vio confrontado con un sentimiento de culpa inexpugnable.

 

Hay además unos paradigmas completamente quebrantados con esta pieza de arte, en lo que al género se refiere, y es por ejemplo que ya no acudimos a aquella típica guerra de pistoleros contra indios, sino pistoleros contra pistoleros. Además el prototipo del pistolero clásico se rompe y ahora lo encarna un viejo derruido y acabado. El sherif ahora no es un hombre bueno y modelo ciudadano, sino un personaje violento. Y por último, las mujeres ahora también son rudas, decisivas y encarnan además de aquel deseo pasional humano, a una autoridad paralela capaz de llevar justicia por su cuenta.

 

Después de ver una película como ésta, la cuestión es completa: qué es lo bueno? Qué es lo malo?, y acudimos tal vez a un subjetivismo repleto de ambigüedad. Acaso los hombres tenemos que hacer simplemente lo que hay que hacer?

 

Yo si me sentí seguro que había visto un clásico del cine: una historia cuestionante y una fotografía bellísima que me deleitaron demasiado, además de unos personajes súper bien elaborados. Por otro lado me enteré que esta película fue muy apetecida por la crítica en el sentido en que era el resurgimiento de Eastwood en el western después de la trilogía de Sergio Leone -casi 30 años- que lo llevó a enmarcarse como un consagrado actor del género.

 

 

2005-02-17.

 

Inicio Cinema 

_______________________________________________________________________________________________________________

Million Dollar Baby (2004)

Dir: Clint Eastwood

 

 

Debo confesar que cuando me convidaron a ver esta película manifesté mucho desinterés pues la reseña que había llegado a mis manos sobre el filme decía algo como “es la historia de una boxeadora que enfrentará las dificultades de la vida”. Después de esa invitación a ver algo del subgénero boxístico, creo que muy pocas personas se dejarían seducir, y tal vez harían lo que yo hice: comprar la entrada solo por curiosidad.

 

Sin embargo uno entra al cinema, se sienta en su sillita y ve como una imagen que resalta mucho los tonos fríos y una voz en off van seduciendo el teatro. Es una penumbra que va contagiando poco a poco, se adentra en los débiles espectadores y ahí nos tiene.

 

Es así como se nos va mostrando en el devenir del comienzo del filme un gimnasio con boxeadores en los Ángeles, y las rutinas de sus entrenadores. Entre ellos Frankie y Eddie, aislados en sus mundos con pasados marcados y desenfrenados enfrentan su día a día.

 

En unos de esos días llegó Maggie Fitzgerlad al gimnasio con su meta clara: ser boxeadora y ganar. Ella era una mujer marginal. Trabajaba en una cafetería y llevaba sus sobrados para la casa y también ahorraba las propinas. Al igual que los dos anteriores, es presa de su pasado, de una familia caótica, también marginal pero sumergida en los antivalores que llevaba a cada uno de sus miembros a permanecer en las desidias de la arbitrariedad de una sociedad injusta y agresiva. Este es el motivo por el cual Maggie quiere ir más allá, improvisando y perseverando en su pasión.

 

El encuentro de Maggie y Frankie es un popurrí de emociones. En un comienzo el hombre se muestra rígido y antipático, y se niega rotundamente a entrenar a la mujer. Pero con la pasión y el emprendimiento de ésta, se deja cautivar a tal punto de llevarla alto en los escalafones mundiales del boxeo femenino.

 

El personaje de Frankie, tal como se mencionó anteriormente, tiene un pasado marcado. Un infortunado dolor engendrado en la relación con su hija que lo lacera por dentro. Él es cínico, escéptico, sin medidas en sus palabras, sin ternura; un perfecto caradura que hace recordar a Munny en los Imperdonables (también dirigida por Eastwood), o a Manco en los filmes de Leone. Así pues, encuentra en Maggie tal vez aquella hija que quiso tener, y por su parte, ella encuentra en él al aliciente para desarrollar una relación paterno-filial, y sanar un poco las cicatrices de su pasado.

 

El tercer personaje inquietante es Eddie, el culpado culpable. Un hombre interesantísimo capaz de soliviar las cargas emocionales tanto de Frankie como de Maggie. Él era un hombre que limpiaba el gimnasio, pero en su lánguido pasado lleva el boxeo y asimismo la frustración de perder un ojo por no parar de luchar en el momento adecuado.

 

El boxeo, como se ve, es una excusa para ilustrar el drama humano de estos tres personajes. No es éste un filme épico sobre los esfuerzos deportivos, pero si sobre la lealtad, la persistencia, sobre las crisis de valores en las familias y en la religión.

 

Bueno, qué es lo que alimenta el drama además de la hermosa caracterización de los personajes? Probablemente, lo que lleva al tope, es el giro inesperado, ya sobre el final, de la historia de Maggie Fitzgerald. Dicho giro sobre valoró los personajes por un lado y por otro, el sentido narrativo del guión. En este último conjunto de acontecimientos, los personajes entran en una etapa radical: Frankie ya quiere dejar a un lado el boxeo, pero acompaña persistentemente a Maggie, quien desiste de seguir luchando. Eddie permanece en el gimnasio, desempeñando un nuevo rol. Cada uno de ellos con su pasado y sus historias, y nuevamente marcados por sus devenires.

 

Esta vez valió la pena esa curiosidad de comprar la entrada al cinema. Valió el dejarme seducir por los tonos frío y la voz en off. Es bueno no esperar nada e un filme y luego salir asombrado. El cine es para ver aquellas historias e personas interesantes pero cotidianas, para dejarnos afectar.

 

2005-02-23.

 

Inicio Cinema

 

_______________________________________________________________________________________________________________

Prendimi l’anima (2002).

(Jornada da alma. The Soul keeper)

Dir:  Roberto Faenza (Ita.)

 

No muchas veces se tiene la oportunidad de ver una película de vanguardia en una ciudad tan intermedia como Florianópolis. Sin embargo en alguno de los tres teatros que existen aquí, hay por lo general algo que se puede rescatar.

 

Así fue pues que la semana pasada llegó a esta ciudad una película italiana cuyo cartel seductor mostraba una pareja haciendo el amor como en el cartel de Maria Schneider y Marlon Brando en el Último Tango en París, y ni siquiera hacía alusión a lo que era de verdad la historia. Fuimos motivados por el cartel sin duda.

 

Sin embargo me sorprendí cuando me encontré con que esta historia de amor trasciende los íconos de la ficción, pues con mucha sutileza relata un instante en la vida del psiquiatra Gustav Jung. En algún momento de mi vida, no sé porque pensé que este señor era japonés, pero lo que si sabía eran sus posturas psiquiátricas que confrontaban las teorías freudianas. En el filme además aprendí que Freud fue el maestro de Jung, y que en algún momento compartieron una paciente que hizo rebosar sus teorías, y trascendió en ambas vidas.

 

Sabina Spielrein llegó a un hospital mental en Zurich enviada por sus padres contra toda voluntad (como siempre sucede en estos casos), y fue sometida a algunos tratamientos psico-represivos como ser amarrada y obligada a tomar calmante. Las razones por las cuales esta mujer paró allí no son muy evidentes dentro de la historia, pero si se sabe que uno de sus problemas mayores era el deseo completo de amar, de ser tocada, de tener un bebé. Así fue como lo manifestaba en las escenas que insinuaban algún tipo de autocomplacencia sexual y las esculturas de gatos a los que gratamente se les reservaron algunos primeros planos.

 

Por su parte Jung llegó al hospital con el fin de hacerse cargo de esa paciente, pero revolucionando los métodos “inquisitivos” y poniendo a prueba las teorías sicoanalistas freudianas que permitían que la paciente hablara y el médico le siguiese sus diálogos. Sin embargo este Jung humano se compenetra tanto con su paciente en estas conversaciones que llega a un punto de tocar el delirio. Creo que el tratamiento fue recíproco, pues él también comenzó a hablar de sus problemas y su paciente a escucharlo. La conversación centrada era pues la salida a muchos problemas internos que solo necesitaban ser comentados. El Dr. Jung ganó la confianza de la mujer al entregarle un talismán en el que aseguraba depositaba su alma.

 

Hay en la historia una combinación tragicómica radical de momentos bellos y cómicos con momentos cargados de dolor. Es por ejemplo el caso sobre la conversación sobre la masturbación que tuvo lugar en el restaurante de postres, al acceso de todos y por otro lado el momento en el que ella se estaba enterrando un tenedor con el fin de quitarse la vida.

 

Luego que se el dio de alta a Sabina, en una revisión rutinaria, ella y el Dr. Jung, se vieron envueltos en una atracción pasional desenfrenada y que no escatimó momento ni lugar. Jung vivió aquella teoría freudiana sobre el deseo sexual: “Principal fuerza motriz de los seres humanos y la base de sus mayores realizaciones y frustraciones”. Y reconoció así que su matrimonio había sido una fuente de insatisfacciones personales. Pero cuando Sabina le dijo que querí ser la madre de uno de sus hijos, él decidió parar aquella relación. Y nuevamente trajo consecuencias nefastas a la salud mental de Sabina, a tal punto de haber amenazado la trayectoria académica del doctor y su reputación social.

 

Sin embargo la mujer decidió luego seguir el ejemplo de sus antecesores Freud y Jung en el estudio de la psiquiatría, y volvió para su natal Rusia a montar un hospital infantil, que luego entró en conflicto civil con el régimen estalinista-nazista.

 

Este personaje de Sabina es completamente encantador, desaforado y sublime. Todos los personajes tienen una alta carga emocional y el desarrollo de la historia está cargado de una teatralidad muy alta. Otro detalle importante es que el personaje de Freud es tácito. Solo se hace referencia a él a través de las correspondencias recibidas por el Dr. Jung.

 

Ahora, desde el punto de vista narrativo, hay algo que es realmente interesante: La historia anteriormente mencionada, viene motivada por otra historia que le sirve de marco general. Así pues, Maria llegó a Moscú para investigar la vida de Sabina, pues sabía de la presencia de su diario en alguna biblioteca de la ciudad. Cuando lo halló, lo robó, y este fue el pretexto para conocer al historiador británico Prof. Fraser, quien de alguna manera la ayudó en su pesquisa. La historia de Sabina y el Dr. Jung se da pues gracias a las lecturas que Maria hace del diario en compañía del Profesor Fraser, y en el transcurso de la película se van desenvolviendo así dos historias paralelas en sus respectivas líneas cronológicas.

 

 

2005-03-02

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

Non ti muovere (2004)

Dir: Sergio Castellitto (Ita)

 

 

Salí de la universidad y me encontré con un amigo que es fanático número uno de Penélope Cruz. Me dijo que fuéramos rápido al cinema, pues ya pronto empezaría la función de un filme en el que ella estaba. Supe luego que el filme era italiano y nos preguntamos sobre si ella hablaría español y luego lo doblaron al italiano como Anthony Quinn en la Strada (1954)  de Fellini o realmente hablaría en italiano.

 

Entramos al cinema con la duda. La película presentó de inmediato una cámara que hacía un zoom in de un accidente de tránsito hasta llegar a un casco tirado en la calle. Este accidente yo lo llamaría la piedra angular, pues a partir de allí se derivaron las historias contadas en el transcurso del filme.

 

Tal como se presenta constantemente en la narrativa cinematográfica, un personaje empieza a recordar a partir de un hecho los sucesos que probablemente desencadenaron la trama en cuestión. En este caso, el accidente de Nora es el que provoca la reminiscencia de Timoteo, su padre. Él, al verla tendida en la sala del quirófano, comienzó a reestructurar el origen de la pequeña.

 

Acontecía pues algunos años atrás en un verano romano que Timoteo salió de casa y en un barrio de la periferia se averió su coche. Con su calor desesperado llegó a un bar tras la pista de algún mecánico que lo pudiera ayudar, y allí estaba Italia. Era ella, Penélope hermosa, expresiva, pero sin hacer alarde de su belleza y caracterizando un personaje con mucha marginalidad, una mujer con pasado triste, notable hasta en su caminar, con sueños simples; pero que imponía su fuerza. Alguna vez la vi haciendo el papel de Chloe en Gothika (2003), en el que su belleza tampoco era muy vistosa, y resaltaba más su valor dramático.

 

Nuestra inquietud inicial quedó respondida. Italia hablaba italiano. Su nombre encarna a su Italia, tal vez considerando una identidad nacional, a pesar de ser una hija de inmigrantes albaneses.

 

Así Timoteo conoció a Italia y luego, sin escrúpulo alguno la violó. Ahí, el filme adquiere un carácter melodramático, pues comienza un debate pasional entre este infeliz hombre y su doble vida: su esposa Elsa e Italia, combinado con lo mejor de la música de peluquería contemporánea italiana al mejor estilo de Corín Tellado, forzando la música a la historia.

 

Los encuentros están llenos de abstracción y de silencio. El conflicto se dio con la simultaneidad de los embarazos de ambas mujeres, que dejó al susodicho Timoteo al borde del colapso, debatiéndose entre la frialdad de su matrimonio y la insipiente relación con Italia.

 

El desenlace trágico demuestra que los personajes están faltos de carácter, llenos de inseguridades y desventuras: el día del nacimiento de Nora, Timoteo huyó con Italia para la estrada, y en medio del camino, ella murió a causa de su aborto.

 

En general la película no es una propuesta realista ni social, pero si una crítica sobre la debilidad moral en las pasiones amorosas. Es una revisión del eterno conflicto romántico entre dos personas de diferente clase social, enfrentando las convenciones sociales y apariencias. El guión lo considero un poco pretencioso, pues quiere abarcar muchos detalles, pero la exposición de estos es fragmentada y vacua: es el caso del tacón rojo, las ruinas, o el saludo de “bem venuto” en la entrada de la casa de Italia. Esos detalles no funcionan como deben, pues el simbolismo no tiene conexión con lo humano de los personajes.

 

Ellos además, se nos presentan como transeúntes que apenas de dejan conocer, y nos impiden comprender bien su mundo. Esto es por ejemplo, los viajes al pasado de la vida de infante de Timoteo, que no nos explican muy bien su conflicto y sus inseguridades inclementes. Hay también personajes innecesarios como es el caso de los amigos médicos de Timoteo que son completamente inaportantes a la historia.

 

A pesar de estos detalles vacíos, considero que fue una buena experiencia. Me gustó ver a Penélope fuera de sus contextos cinematográficos tradicionales españoles y ahora norteamericanos.

 

2005-03-16.

 

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

The Dreamers (2003) 

Dir: Bernardo Bertolucci (Ita/Fra)

 

 

Fui una vez al Centro de Filosofía e Historia corriendo tras al pista de Bertolucci. El recinto estaba ansioso con la proyección del filme. Particularmente quería ver en qué andaba ese hombre desde que habían salido sus anteriores películas. Sin embargo, aquella noche estrellada hubo una desdicha: las leyendas del filme estaban atrasadas. El deber entonces era prestar atención solo a las imágenes o solo al texto, cosa que nadie consiguió. Fui de los primeros en retirarme con avidez fílmica que calmé una hora después con la española “A mi madre le gustan las mujeres” de Fejerman y París.

 

Así pues, después de varios meses, ya entrado el otoño fui al cinema para ver “The Dreamers” aquella película que tristemente no pude ver otrora.

 

Era la primavera del 68. Un mayo parisino sin lo convencional del orden de las estructuras básicas sociales. La salida de la cinemathéque français estaba una completa confusión pues la expresión y la libertad de Henri Langlois habían sido coartadas. Estos acontecimientos son el contexto primario de los hechos. Según Roger Eber, este mes tuvo un “exquisito alineamiento de tres planetas: Política, Sexo y Cinema”.

 

A la salida del recinto de Langlois, estaba Isabelle encadenada, y Matthew, el norteamericano, encontró la disculpa perfecta para acercarse a ella. Vino luego Theo, haciendo su entrada triunfal de James Dean. Fueron los tres a perderse en las calles de París.

 

Isabelle e Theo eran hermanos gemelos simbióticos, cinéfilos y pasionales. Matthew llegó a ellos para quebrantar su cotidianidad y penetrar en sus juegos. Así se gestó una relación muy libre y laberíntica. De esta manera podría decirse que comienza el primer momento narrativo del filme.

 

Los tres cinéfilos jugaban al cine en su lugar sacro. Adivinaban en una catarsis de escenas y diálogos y colocaban penitencias. Este primer instante filme está cargado de nostalgia cinematográfica, pues como diría Hitchcock, “El cine es como la vida”. Somos así invitados a participar de este juego de citas. Es a través de este diálogo entre los personajes que vamos acudiendo al desarrollo de cada uno de ellos. Lo lúdico es el motor constructor de sus identidades.

 

Hay escenas bellísimas recreadas de varios clásicos: The Cameraman (1928), City Lights (1931), Freaks (1932), Scarface (1932), Blonde Venus (1932), Queen Christina (1933), Top Hat (1935), The Girl Can't Help It (1956), À bout de souffle (1960), Shock Corridor (1963)

Bande à part (1964), Mouchette (1967)…

 

El segundo momento del filme es en el que las penitencias de nuestros tres cinéfilos son puestas en evidencia: masturbarse en frente del retrato de Marlene Dietrich, complicidad erótica.  Son pocas veces en las que la calle se muestra. Esta parte, si bien es excitante, puede tornarse monótona y bien alejada de la cinefilia del primer momento. Adquiere un carácter decisivo cuando Matthew intenta retraer a Isabelle de su enfermiza dependencia de Theo.

 

La película es un sueño completo. Sentimos que estamos entrando en una intimidad que nos es permitida. Nos vemos testigos de ellos tres que nos invitan a hacer parte de sus complicidades. Nos emocionamos al verlos jugar.

 

Hay imágenes con una elaboración estética exquisita: los espejos en el baño, las correría por el Louvre, la sensualidad, las extraviadas inusitadas en la casa laberinto. Así mismo, los diálogos entablados sobre el cinema como aquel sobre Búster Keaton y charles Chaplin.

 

Ahora, soñar con las músicas de Janis Joplin, Jimmy Hendrix, The doors, o “La Mer” de Charles Trene es una delicia completa.

Bertolucci nos dio un filme que podría ofrecer varios recorridos de lectura: Provocación, cinefilia, relación cine vida, lo erótico, lo soñador, la nostalgia.

 

El erotismo es una piedra coyuntural que permite a los jóvenes relacionarse con el cine y la vida. Evocan una nostalgia no melancólica, mas sí señalando la ausencia de algo pasado o algo que vendrá. Una nostalgia que habla de cine, de utopía.

 

Nos son separados dos espacios: la casa, metáfora de lo íntimo, y la calle, metáfora de revolución. Los soñadores militan dentro de su intimidad con la utopía de la revolución que se está presentando allá afuera. Este es su sueño. Se dice que “si mayo del 68 fracasó, tal vez fue porque los que participaron de ella se dedicaron más a soñar…lucharon solo paro la casualidad de estar allí en ese momento”.  Los soñadores no quieren ser ajenos a la revolución, pero lo son. Van con sus batallas personales y no con sus ideales “sociales”.

 

Acudí a ver esta obra de Bertolucci con mucha curiosidad y me llevé un cúmulo de imágenes e inquietudes conmigo, desde. Al final Edith Piaf nos cantaba “Non je ne regrette rien” como una invitación a no arrepentirnos? Como una justificación de Theo e Isabelle? O un mensaje de Bertolucci ante queriendo entablar un diálogo con nosotros?

 

 

2005-04-10

 

Inicio Cinema

_______________________________________________________________________________________________________________

 

 

 

Inicio Cinema - Inicio - Relatos - Links